16/8/07

Calvo & Co.


Vamos con la segunda parte de nuestra pequeña historia televisiva, es el turno de los Telecinco boys. Vayamos por partes y por riguroso orden de escalafón.

Antonio Lobato. Ante todo quiero dejar claro que no tengo nada contra este profesional. Reconozco que es un tipo animoso que le pone muchas ganas y entusiasmo a su trabajo y que la labor de compatibilizar la coordinación del equipo de retrasmisiones de Fórmula 1 junto con (no lo olvidemos) su faceta de director de deportes de la cadena privada me parece bastante meritoria. Lo único que le hecho en cara al amigo Lobato es su excesivo peloteo a Fernando Alonso. Tenemos claro que nuestro bicampeón mundial es la estrella, el número 1, el hombre que arrastra a millones de telespectadores a las retrasmisiones de las carreras y que sostiene a un sinfín de patrocinadores y en definitiva el que les da de comer a todos ellos, pero creo que un profesional tiene que (al menos aparentar) estar por encima de todo eso y ser un poquito mas objetivo y menos partidista. Reconozco que hay veces que me exaspera, mi frase mas repetida durante las retrasmisiones es “El calvo arderá en el infierno por pelota” y verdaderamente así lo creo (en sentido figurado, claro está) creo que este es uno de esos errores que a un profesional del periodismo le pueden acabar pasando factura, el ser excesivamente condescendiente con un determinado personaje o ideología y al fin y al cabo partidista y poco objetivo en su línea de trabajo.

Gonzalo Serrano. En este caso SI que tengo algo en contra de este lamentable personaje. Básicamente me parece un listillo que siempre quiere dar el dato aunque no tenga ni idea de lo que está hablando, un graciosillo que intenta hacer chistes incongruentes y fuera de lugar, un “ocurrente” que intenta apuntarse la frase del día y lo único que consigue es caer en reiteraciones y obviedades, un enterado que se cree que está al cabo de la calle de todos los dimes y diretes que se cuecen en el paddock cuando habitualmente es el último en enterarse de todo, un sobrao que piensa que ha inventado esto y por conocimientos técnicos y periodísticos lo que tendría que hacer es tener la boca cerrada y aprender, un exaltado que va de un extremo a otro sin coherencia ninguna y que es incapaz (por ejemplo) de argumentar por que un piloto le parece bueno y por que otro no y un pelota de muy mal rollo ya que no le basta con ensalzar a su favorito sino que carga sin piedad y humilla a los que el considera que no son tan buenos, en resumen una auténtica joya el Gonzalito. La última maldad que se me ocurrió al ver que lleva varias carreras sin desplazarse al circuito y comentando desde Madrid es que Pedro de la Rosa le había vetado y aunque no sea así (Gonzalo tiene algunos problemas de salud de los que le deseo una pronta y total recuperación), el bueno de Pedro estaría en todo su derecho de mandarlo a esparragar porque de verdad que no se puede ser mas cansino e irritante.

Pedro de la Rosa. Su último tren para subirse a un monoplaza (o al menos a uno competitivo) ya pasó fundamentalmente por edad pero lo que hemos perdido en la pista lo hemos ganado de sobra en calidad como comentarista. Pedro es un auténtico hombre de Fórmula 1, un tío que se maneja a la perfección en todo lo relativo a marketing, imagen y relaciones públicas. No olvidemos que habla con fluidez cuatro idiomas y que es una persona que (al contrario que Alonso) cae bien unánimemente, aspectos estos fundamentales en la fórmula 1 moderna y mas si cabe en un equipo de la dimensión de McLaren. Evidentemente Pedro tiene la vida resuelta en este complicado mundo por todo lo que es capaz de aportar a un equipo dentro y fuera de la pista. En la cabina sus modales son exquisitos, es capaz de aportar datos interesantes, de guardar la objetividad y las formas cuando es (no lo olvidemos) parte interesada, de mantener la neutralidad a la hora de no inclinarse por ninguno de los dos pilotos de su equipo y sobre todo de aguantar el tirón ante las embestidas (y zancadillas) del amigo Gonzalo. Lo dicho, Pedro, me quito el sombrero y no te vayas nunca (pero ayúdanos a echar al gordo).

En cuanto al resto de profesionales de Telecinco simplemente comentar que la calidad de las retrasmisiones me parece correcta sin mas, los reportajes algunos son medio interesantes y otros ni siquiera eso, pero también entiendo que el objetivo aparte de contentar a los aficionados “de siempre“ es enganchar a nuevos seguidores a este deporte por lo que les doy globalmente el aprobado.

Ya para acabar, parece que se confirma la adquisición de los derechos de la Fórmula 1 por parte de MediaPro (La Sexta) a partir de la temporada 2009 (El propio Lobato lo dejó bastante claro durante el GP de Mónaco de este año), no tengo ni idea del despliegue que llevará acabo esta cadena para las carreras. Las perspectivas habida cuenta de las experiencias del fútbol y el baloncesto desde mi punto de vista no son demasiado halagüeñas. Tan solo queda esperar que contraten profesionales con conocimientos y capacidades de comunicación, que mantengan a Pedro de la Rosa, que no intenten vendernos demasiadas cosas durante la retransmisión (hoy en día y en una cadena privada eso es poco menos que imposible, pero por pedir…) y sobre todo que no pongan a Andrés Montes a dar las carreras que son mas que capaces.

1 comentario:

Javi dijo...

Magnífico, nuevamente, este reportaje. Estoy de acuerdo en todo lo que dices.

El gordo me llega a cabrear. Sus más memorables momentos son esos en los que empieza a gritar de emoción en un adelantamiento de Alonso sin darse cuenta que es una repetición.

Respecto al otro comentarista, el de la izquierda en la foto (no recuerdo el nombre) decir que fue de guay escribiendo una biografía de Alonso sobre como llegó a campeón y se ha encontrado con una demanda del piloto por no ser una biobrafía autorizada.

Y para finalizar, en las retransmisiones de la Sexta yo que tu me iba acostumbrando a frases como "Fórmula con fatatas!!" o "Cucurrucucu palomaaaaaaaaaa!!".